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Educación

L´arte dei bambini, el primer tratado de dibujo infantil de toda la historia

El interés por el dibujo infantil es un hecho reciente. Si nos remontamos en la bibliografía en busca de sus orígenes, nos sorprenderá el descubrir que los documentos más antiguos no pasan de la segunda mitad del siglo diecinueve. Sobre los orígenes y la procedencia de este trascendental descubrimiento, se ha mantenido un cierto debate desde los inicios de estos estudios.

Para el historiador inglés Herbert Read, fue el libro The elements of drawing (Los elementos del dibujo) del artista y profesor de dibujo inglés John Ruskin, publicado en Londres en 1857, la primera obra que habla del dibujo de los niños y el punto de partida de todos los estudios posteriores . Sin embargo, aunque las alusiones de Ruskin al dibujo del niño son importantes y novedosas para su tiempo, se reducen a unos breves comentarios en su prólogo en el que el autor advierte de la conveniencia de liberar a los niños pequeños del ejercicio riguroso del dibujo que propone en su propia obra, sugiriendo para ellos una metodología basada en el dibujo libre y espontáneo.

H. Read considera que son estas observaciones de Ruskin las que inspirarán al maestro de escuela inglés Ebenezer Cooke dos importantes artículos publicados en
Londres en el Journal of Education en diciembre de 1885 y enero de 1886- que, según este mismo autor, se anticipan a todos los escritos científicos sobre el dibujo infantil. Los artículos de Cooke, inspirados en la filosofía de Rousseau y Fröebel, oponiéndose a la metodología tradicional que pretendía enseñar a dibujar al niño, trataban del dibujo espontáneo en relación con la educación, mostrándose su autor decidido partidario del dibujo imaginativo y espontáneo. Sin embargo hay que señalar que, diez meses antes de la publicación del primero de ellos -en febrero de 1885-, el historiador de arte y arqueólogo italiano Corrado Ricci dicta una primera conferencia sobre el dibujo infantil en el Círculo Artístico de Bolonia, conferencia que, tras ser repetida al año siguiente en Florencia, fue publicada por el editor boloñés Nicola Zanichelli en octubre de1886, dando lugar al libro L’arte dei bambini, que ha sido considerado por la mayoría de estudiosos como el primer tratado del dibujo infantil de toda la historia.

El propio Ricci da cuenta en las primeras páginas de su libro de cómo, en el invierno de 1882-83, surgió la idea de su estudio. Tras refugiarse de una intensa lluvia bajo el pórtico que conduce al arco del Meloncello de la ciudad de Bolonia y descubrir, debajo de una serie de dibujos “obscenos y feroces” que ocupaban el estrato superior del muro, fue el arte ingenuo de los niños pequeños situados en el estrato más bajo, lo que le sugirió el inicio de su estudio.

Lo que al que escribe estas líneas le resulta más fascinante de todo este acontecimiento, fue la forma casual con la que Ricci llegó a descubrir los dibujos de los niños. Aquellos arcos alejados de la ciudad y al abrigo de toda vigilancia adulta donde debían de reunirse las pandillas adolescentes para llevar a cabo los ritos

prohibidos de su edad, dieron lugar a lo que para Ricci debió de ser “la Capilla Sixtina” del arte indecente y obsceno y que, a juzgar por la elocuencia de sus palabras, debió de herir fuertemente su sensibilidad. Y fue, según sus mismas palabras, la ingenuidad y la gracia del arte de la infancia, que ocupaba el estrato inferior de aquel mismo muro, lo que le concilió consigo mismo y le sugirió la realización de su investigación.

Lo que no sabemos es si Ricci estaba al tanto de las discusiones que, por entonces, suscitaba ya el dibujo infantil entre un grupo de pedagogos y psicólogos ingleses. Sea como sea, lo cierto es que, el librito de Ricci, junto con los estudios de otros autores de finales de ese mismo siglo, propiciaron ese descubrimiento trascenden
tal, desapercibido hasta entonces, de que a los niños les gusta dibujar y que su práctica es fundamental para su desarrollo.

A partir de estos primeros escritos el dibujo del niño comienza a interesar a estudiosos de todo el mundo, iniciándose una carrera de publicaciones que no ha cesado hasta nuestros días.

La Editorial Fíbulas, ciento veintiocho años después de la publicación original del famoso librito, publica en español (2.015) el texto de Ricci en una cuidada edición, pequeña joya bibliográfica que , sin duda, hará las delicias de todas las personas interesadas en este apasionante capítulo de la psicología y la creatividad humana.

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1). Herbert 1969, Educación por el arte, pág. 129. Buenos Aires, Paidós, 1969.
2). Herbert 1969, Op. cit, pág. 129.

Cronología del gran período del garabateo

Entre los estudiosos del dibujo del niño ha existido siempre una cierta falta de consenso a la hora de definir el marco temporal en que tiene lugar el período del garabateo que, por lo común, suele extenderse hasta los cuatro años, momento en que el niño comienza a representar las cosas.
Esta discrepancia temporal se debe a dos causas fundamentales:
1. A la falta de una delimitación conceptual del mismo garabateo -¿qué entendemos por garabato?
2. Al criterio generalizado de que no existen otras modalidades de representación gráfica más que las de naturaleza figurativa, relegando a la categoría de “garabatos” a todas las manifestaciones gráficas anteriores a ellas.

En efecto, la mayoría de los investigadores que han estudiado el dibujo infantil a lo largo de los 130 últimos años, han considerado que el garabateo no es otra cosa que la etapa previa al dibujo, es decir, el período que va del primer trazo hasta la primera imagen representativa: “Por garabateo entiendo todo aquel dibujo libre cuyas líneas no tienen ningún propósito de ser representativo” señala la psicóloga americana H. Eng en 1931, (1) . Para esta autora, como para otros muchos estudiosos, el garabateo no es otra cosa que una etapa preliminar al dibujo, una actividad carente de planificación y expresión que realiza el niño sin un propósito definido.

¿Cuándo empieza y acaba el garabateo infantil? Aunque cada niño sigue su propio proceso madurativo y, en consecuencia, no debemos considerar las edades como algo fijo para todos los casos, los promedios estadísticos que he obtenido tras el análisis de miles de dibujos de niños, me autorizan a afirmar que el período del garabato se inicia hacia los 11 meses y concluye, como tal período, a los 3,03 (a los tres años y tres meses), momento en que el niño descubre el componente formal de sus trazados y las formas empiezan acaparar todo el interés del niño iniciándose entonces el Periodo de la forma, segundo del desarrollo gráfico infantil .

Fig 1 y 2. Rafael B de 1,01. El niño, concentra toda su atención sobre la hoja en la que realiza sus primeros garabatos.

El garabateo ocupa, pues, dos largos años de la vida del niño. En mi libro Los dibujos de los niños (2) puede verse un resumen de estos estudios así como las tablas y gráficos en los que me apoyo para realizar esta datación tan precisa, datación que considero definitiva, al menos, para las primeras décadas del presente siglo. Y digo esto porque el desarrollo gráfico de los niños continúa evolucionando al compás del medio que le rodea, produciéndose incrementos constantes como he podido constatar
en los últimos años respecto a los de hace 40 ó 50 años. (Machón, pág. 126).

Debo señalar, no obstante, un hecho importante: la existencia de notables diferencias entre el desarrollo gráfico de las niñas y los niños y que, por tanto, esta cronología temporal que señalo, que es promedio de ambos sexos, no puede aplicarse por igual a niños y niñas. En el estudio comparativo de los dibujos de los niños y las niñas que muestro en mi estudio se puede observar y determinar este adelanto evolutivo en las niñas (op.cit. pág.98).

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1). H. Heng. . The Psychology of children´s drawings. Harcourt, Brace and C ompany. New York, 1931
2). Machón A. Los dibujos de los niños. Génesis y naturaleza de la representación gráfica. Edit. Fíbulas. Madrid 2.1016
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